Blog de Juan Luis Miranda

22/12/15

Refundación del centro derecha

Refundación del PP Ciudadanos


El centro derecha está obligado, una vez más y ya van dos, a refundarse si pretende permanecer. Y habrá de hacerlo como entonces, abriendo espacios y aglutinando a todos aquellos ciudadanos cuya común aspiración no es otra que la de vivir en una nación de hombres libres e iguales ante la ley, esa que no encuentra hoy encaje en un mapa político dominado por la socialdemocracia en su infinidad de manifestaciones, y a cuya dictadura solo cabe oponer el ejercicio de la libertad individual

24/7/10

Clint Eastwood ha muerto

En la edición online del Post acaba de titular: "El revolver acaba con la vida de Eastwood". Al pie: "Millones de condolencias a la memoria de un grande del cine capaz de mudar el plomo reaccionario en compromiso humano desde una perspectiva social". 

Me he despertado en sudor, logrando a duras penas alcanzar el baño para vomitar. 

13/5/10

Un día como otro cualquiera

En la crisis y en la opulencia, en los días de vino y rosas o en las noches de cristales rotos, el problema que subyace siempre es el mismo: la masa humana prefiere ser gobernada a gobernarse, prefiere cerrar los ojos o en días como hoy saberse atracada, a rebelarse, y no como se quiere hacer parecer frente a "una minoría" (hoy la casta política, ayer las multinacionales), sino evitar mirarse al espejo por un momento, por un puñetero segundo y decirse a sí misma: hoy voy a empezar a tomar mis decisiones partiendo de la idea de que nadie me va ayudar. Naturalmente, es probable que el resultado material sea el mismo, pero nadie me podrá negar que nos evitaríamos soportar una famélica legión de frustrados.

Y es que hoy he hablado con gente, amigos unos, otros compañeros, inquietos ante la incertidumbre. Reconozco ser un poco esquivo cuando alguien me desnuda fríamente sus desasosiegos. Por ello escucho con atención, pacientemente y con educación. Pero como uno es dueño de sus silencios y de sus palabras, aquí digo que mientras escuchaba para mis adentros me decía: ¿Y qué esperabas? ¿Quién te obligó a tragarte esa mentira de que otro administraría tus dineros, tus sueños y anhelos, tus esperanzas, mejor que tú por ti mismo?


Y hago esta reflexión no con la esperanza en que un día puedan despertar (según Camus, la estupidez insiste siempre), sino desde varias posturas: una, la convicción de que el Estado es embeleco y engaño; otra la de haber sido coetáneo a cinco presidentes de gobierno; y una última, -la postura más incómoda- la clarividencia que proporciona la estrechez de mi sofá de IKEA a la una de la madrugada. El día lo merece.

Los españoles siempre tan ingenuos, tan seguidistas, tan descreídos de lo propio, tan de sus complejos. Aquello que no quisieron aprender por las buenas en el calor de la familia o en la escuela, hoy se lo enseñan a golpes en la calle.

3/2/10

En desbandada









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Me pregunté si los pasos me guiaban
por el camino correcto
y en la duda descubrí sucios
mis zapatos nuevos
y vi que ya era tarde
para postrarme de hinojos
a devolver al viento
el polvo del camino.
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Olvidé el halago. Me vi
pronto al cadalso
como un hombre nuevo
lo mismo que un hombre viejo
que no presume el aliento de losotros
y todo lo perdona.
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Y mis pasos volvieron
y de la camisa hice hatillo
y de la corbata soga
y de mi renuncia camino
hasta el árbol de la vida
donde perecen furtivos los sueños
en franca desbandada.
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13/1/10

A la amanecida










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Eras mi único amor, mi amada viva,
hecha de algodón, de agua y de hierba,
barataria párvula enlazando dichosa
tus manos a las mías.
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En ti me hice a la mar y en ti
me vi ¡sólo! surcando
de la razón vulgar a la locura
aventado por velas sin aliento
ejército sin remos, sin orilla
hilván sin verbo
herida de blanda costura.
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13/11/09

Jenny Ekholm X









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Nuestros hijos han muerto.
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A ellos regresaremos
a su vientres de cartón
a acariciarles
la blanca calavera
a explicarles tú y yo juntos el sentido
de las cosas mismas
ya oculto a sus ojos secos.

Nuestros hijos
nuestros hijos muertos.
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30/9/09

Flores muertas









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Cuando vuelvas me habré ido.
Hallarás la mesa puesta, la olla fría
en las copas gozosas huellas de estos labios
sin ansia, pétalos al aire
por el pabellón de flores muertas
donde duermen vagas tus presencias
místicas, huidizas, tan lejanas.
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14/7/09

Necesito cerrar los ojos (III)

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No recuerdo bien porqué. El hecho es que dejé de leer durante unos años. La naturaleza estaba haciendo bien su trabajo: crecía a lo alto y me alimentaba, igual que los hombres antiguos, haciendo rapiña de la vida. Mi familia era, es, una familia modesta, en el sentido literal del término; sin embargo jamás hubo un tiempo en que no dejase de entrar un nuevo libro por la puerta. Entré en la facultad y, lejos de tomar gusto por los códigos, le tomé afición a las pastillas: rohipnol, ribotrip, tranxilium… Esto ya lo sabes. Era un mocoso experto en fármacos, el nutriente perfecto para mi dolencia: la fobia al otro. En invierno, cuando el frío apretaba, me cobijaba como un perro en la biblioteca. Allí leí a Burroughs, a Keruac, lo de la Beat. Recuerdo un tipo con pinta de opositor a notarías (probablemente lo sería) que me lanzaba ráfagas por encima de sus gafitas cromadas; conocía su reproche, este guarro de pelo largo ocupando un sitio en la biblioteca para leer libros de fantasías. Claro que yo jamás quise ser abogado, y por tanto me importaban un carajo todo aquel tipo de conflictos. A mí , lo que de verdad me importaba, era encontrar un porqué a aquella existencia entre extraños a los que detestaba. Ya fuese por el desconocimiento que acarrea la juventud, o sencillamente que mi sesera no daba para más, pasé de puntillas por Cernuda y JR Jiménez. Sin embargo, tenía que ser así, me topé a los malditos. Leí a Rimbaud, Verlaine, y sobre todo a Baudelaire, quizá junto con Jiménez el único poeta al que mi memoria alcanza a recitar, y al que me entregué largo tiempo, tirado al fresco en algún rebate de la Judería en verano, o guarecido de la lluvia bajo la arcada del Patio de los Naranjos en invierno. Comprendí que el arte no es más ni menos que el éxtasis por la contemplación. Aprendí a prevenirme de los demagogos, de los artistas de la pose, de las niñas encandiladas y del consejo ajeno. Amé por primera vez como al tiempo amé la última: sin contemplaciones. Me subí a horcajadas al lomo de la serpiente y me lancé a una lenta y constante huida, aventado por el principio de que lo bueno, lo cierto, está siempre por llegar. Está siempre por llegar. Cuando por la fatiga, el hemisferio razón me abandona como a un perro en medio de la vía, pido a mis instintos me aparten del peligro, ahí, a la cuneta de la certeza, dejando a losotros su transitar.
,
La Voz, …. Baudelaire.
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Mi cuna estaba adosada a la biblioteca

Babel sombría, donde novela, ciencia, fábula,

todo, la ceniza latina y el polvo griego

se mezclaban. Yo era alto como un infolio.

Dos voces me hablaban. Una, insidiosa y firme,

decía: “La Tierra es un pastel lleno de dulzura;

yo puedo (¡y tu placer será entonces sin límite¡)

despertarte un apetito de igual tamaño. “

Y la otra: “¡Ven¡ ¡Oh, ven, viajero en el sueño

más allá de lo posible, más allá de lo conocido¡”

Y esa cantaba como el viento en los arenales

fantasma quejumbroso, venido no se sabe de dónde,

que acaricia el oído, y sin embargo espanta.

Yo te respondí “!Si, dulce voz¡” De entonces

data lo que se puede ¡ay! llamar mi llaga

y mi fatalidad. Detrás de los decorados

de la existencia inmensa, en lo más negro del abismo,

veo distintamente mundos singulares,

y, víctima de mi clarividencia extática,

arrastro conmigo serpientes que me muerden los zapatos.

Desde este tiempo, igual que los profetas,

amo tan tiernamente el desierto y el mar;

desde entonces me río en los duelos y lloro en las fiestas.

y encuentro un gusto suave al vino más amargo;

tomo muy a menudo los hechos por mentiras

y, con los ojos en el cielo, me caigo en los agujeros.

Pero la voz me consuela diciendo: “Conserva tus sueños;

los cuerdos no los tienen tan bellos como los locos”.

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16/6/09

Necesito cerrar los ojos (II)

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Tenemos los hombres en nuestro alma un refugio. ¿Qué es en esencia un hombre mas que el despojo del caer de los días? ¿Acaso Orden y Caos no arrojan más resultante que una existencia vana? ¿Para esto tanta razón? La vida se me parece un lento atardecer, tibiamente. Las guirnaldas que coronan tu frente, el solo regalo que te puedo dar. Te miro y en ti veo el mundo mismo que una vez soñara y que nunca será. Cuando anochezca todo se habrá ido, la brisa dejará paso a la inanidad, expoliarán los buitres los nidos de los mirlos, cantaré Cover me in roses y soñaré haberme hecho viejo, gordo y enfermo, mientras bailo con los campesinos al lado del molino (B.T.).

15/6/09

Necesito cerrar los ojos (I)

Me siento enfermo. Cada mañana, al dejarme caer de la cama, he de esforzarme en arrastrar un pie tras del otro para echarme a andar. La luz entra filtrada por la cocina y por el baño y me deslizo a refugiarme en la sala donde todo es sombra apenas aliviada por la penumbra que arroja la pantalla con su anaranjado escaparate de canciones que me hacen reir y me hacen llorar, unas con voces de otro tiempo y otras, canciones de hoy, cuyo tiempo confieso jamás será ya mio. Ya no. El primer cigarrillo me produce un vómito. No logro echar nada. La tristeza cuidaba de mi, devolviéndome a la cama, cerrándome los ojos con un beso, trayendo a mi recuerdo las palabras del nazareno, de quijada o quesada, del joven Raskolnikov, de Luzbel y del viejo Long John Silver. Hoy quisiera dormir mucho tiempo, descansar y levantarme y salir contigo a comer carne y beber vino. Quisiera quedarme el resto de mis días contigo. Y ni siquiera sé cómo es tu tacto. No me he afeitado en días y podría no hacerlo nunca más. Las cosas prácticas de la vida son insufribles. Todo se reduce a un cúmulo de transacciones. Pongo carne a quemar, algo de sal, y abro una botella de vino. No tengo valor para ofrecerte compartirla conmigo. Solo me queda un poco de ira con la que despreciar a los idiotas, y demasiada autocompasión como alimento básico para no ceder totalmente al abandono, porque ¿a qué hostias debo el honor de ser receptor de esta crueldad inanimada, esta existencia vana?

14/6/09

Heaven (video)

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Everyone is trying to get to the bar.
The name of the bar, the bar is called heaven.
The band in heaven plays my favorite song.
They play it once again, they play it all night long.
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Heaven is a place where nothing ever happens.
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There is a party, everyone is there.
Everyone will leave at exactly the same time.
Its hard to imagine that nothing at all
could be so exciting, and so much fun.
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Heaven is a place where nothing ever happens.
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When this kiss is over it will start again.
It will not be any different, it will be exactly
the same.
Its hard to imagine that nothing at all
could be so exciting, could be so much fun.
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Heaven is a place where nothing ever happens.
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Talking Heads. Fear of Music, 1979

La otra noche

Haciéndolas tú, las cosas de la vida me parecen cosas nuevas, rayos de esperanza envueltos en gestos sobre los que no dudo un instante en azuzar como bestias mis sentidos, sólo por egoismo, porque al aprehenderlos me hacen mejor, porque me hacen bien, y solo una vez los arrastro hasta mi cueva me veo saciarme, al hacerlos míos devorándolos, en la cueva donde no hubo lámparas y pronto no se hallarán bombillas, donde guardarán para si los libros su saber secreto y dormiré, yo abrazado a tu costado, mientras el silencio arrasa mi casa purificándola.

20/5/09

Naufragio

De todas las cosas que en el mundo son
de entre todos los sentimientos que a este dia
llegué a albergar, no encuentro explicación
a este estado estupidiforme y bovino
en que me dejas, viniéndome y huyéndote,
como si desconociera que no existe punto
al que ir y volver a un mismo tiempo.

19/5/09

Un brindis

Mi agujero es mi casa, mi mundo. No lo habito. Lo ocupo, reptando entre penumbras. Del vino a los papeles; de la cama a la otra cama. Y me cruzo con San Juan de la Cruz, como un ángel, vestido de blanco, con su blanca calva, ofrenciéndome un abrazo para acabar charlando junto a la nevera compartiendo un zumo de tomate mientras me canta sonetos de ese amor que siempre está por llegar y que me lleva a recuerdos que nunca fueron y sin embargo a su lado recreo mientras nos felicitamos, nos saludamos por este reencuentro y su tacto macilento descorcha la última botella de un vino duero, o de más allá. Qué más nos da si ambos ya estamos muertos.

13/5/09

Regresar a donde acaso nunca llegamos del todo a salir

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Jardín
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Yo no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
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El río se lleva, mientras,
la realidad de esta tarde,
a mares sin esperanza.
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Miro al oriente, al poniente,
miro al sur y miro al norte.
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Toda la verdad dorada
que cercaba al alma mía,
cual con un cielo completo,
se cae, partida y falsa.
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Y no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
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Juan Ramón Jiménez. De "Estío"

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11/5/09

Diálogos a media tarde

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Tiempo se vuelve a hacer presente a Niño-Espiga ataviado con una túnica negra, mientras este duerme sobre un lecho de hierba húmeda con los ojos abiertos clavados en el cielo, siendo advertido:
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- Tiempo: Poco queda para que rindas cuentas.
- Niño-Espiga: Se avecina.
- Tiempo: Y después ¿Dónde irás esta vez?
- Niño-Espiga: Lejos de losotros.
- Tiempo: Cada lustro contestas igual.
- Niño-Espiga: Cada lustro preguntas lo mismo.
- Tiempo: Pero un día habrás de parar.
- Niño-Espiga: Ese día aún no será.
- Tiempo: Pero llegará.
- Niño-Espiga: Llegará.
- Tiempo: ¿Aún no temes?
- Niño-Espiga: ¿Tendría motivos?
- Tiempo: Los tendrás.
- Niño-Espiga: Pues acércate a mi frente y prende un beso.
- Tiempo: No. Lo echarías de menos.
- Niño-Espiga: Nada tengo, nada puedo añorar.
- Tiempo: Te engañas.
- Niño-Espiga: Y qué.
- Tiempo: ¡Ja ja! Estás solo.
- Niño-Espiga: ¿Es mi castigo?
- Tiempo: Es tu elección.
- Niño-Espiga: ¿Es mi sino?
- Tiempo: Y tu penitencia.
- Niño-Espiga: ¿Es una atrofia?
- Tiempo: Es el horror, que ya se avecina.
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Tiempo se desvanece entre el oscuro del firmamento, ensombreciendo las estrellas y poniendo en negro la escena.

10/5/09

La biblioteca

Nunca supe cómo desembarazme a tiempo de las cosas, por lo que me apliqué en aprender a no poseerlas. Del mismo modo, resulta imposible echar de menos lo que jamás fue de uno, salvo que uno haga de sus ensoñaciones quimeras huérfanas de realidad. Porque es su realidad la única constatación de las cosas mismas. Las ideas las anteceden, las sobrevuelan o las traspasan, las superan, para quizá no ser jamás, para tal vez nunca poderlas retrotraer. En cambio las cosas perduran en su propio ser, movidas por su propia inercia, tozuda e inquebrantable. ¡Cómo poder imitarlas! He viajado ultimamente, para lo que suelo, demasiado. Y de regreso al buscar entre mis libros los hallé cosas, y en las cubiertas un polvo traido de no sé bien donde que no me dice nada, que no me hace mejor, que ni pretende ni añora. Y me he sentado en la silla pensando en por qué te dije que te quería y me vine a cubrir de polvo, ahí, junto a la biblioteca, cosa a la espera de ser tomada.

7/1/09

Jenny Ekholm IX

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Arriados por el suelo duermen
los vuelos de mis quimeras
y tú en mi casa
honda y negra
afeitas los espejos
de secretas voluntades
siendo la carne
como las horas
crudamente consumida
y el vino, que tumbado sonríe
de nostalgia embriagado
desde el jergón te llama
voraz a mi locura.
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